No sirve de nada intentar recordar de un tirón, palabra a
palabra, el contenido de un debate televisivo. Lo mejor es fijarse, cada día,
un objetivo limitado y preciso, preferentemente relacionado con un tema que nos
interese, ya sea un debate de sociedad o la información del tiempo. Los
esfuerzos deben ser pequeños y regulares. Los progresos, al cabo de una semana,
por ejemplo, son impresionantes.
Consiste en establecer mentalmente, y memorizar después, un
itinerario entre varios lugares. A continuación, se sitúan en él las imágenes
mentales de las informaciones que se quieren retener. Este método, al que a
veces se designa con la palabra latina loci (´lugares´), se remonta a la
Antigüedad, ya que los oradores romanos lo utilizaban para preparar y memorizar
sus discursos en un determinado orden. De ahí vienen las expresiones en primer
lugar, en segundo lugar, etc.: son las etapas de un discurso lógico.
El método permite retener bastantes informaciones complejas
siempre y cuando se respete una regla básica: el itinerario mental siempre debe
ser el mismo y recorrerse en el mismo sentido. Por supuesto, es preferible
elegir lugares que nos sean muy familiares: nuestra casa o una habitación que nos
guste especialmente, aunque nada nos impide recrear nuestro propio castillo
fortificado si somos unos apasionados de la Edad Media.
Ejemplo: a partir de nuestra casa construimos un itinerario
imaginario que parte del recibidor (1), sigue por el salón (2), el comedor (3),
la cocina (4), el tendedero (5), el baño (6), el dormitorio grande (7), el
despacho (8), el dormitorio pequeño...
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