La grandeza del ser humano se muestra en facultades tan
importantes y únicas como la voluntad que muestra la capacidad de tomar
decisiones de acuerdo a la inteligencia.
En este sentido, el aprendizaje que es inherente a la
experiencia muestra una doble perspectiva. Podemos conocer a una persona a
través de la observación de sus hechos porque las acciones son visibles. En
cambio, existen procesos mentales de la mente que son internos, por tanto,
inmateriales e invisibles. Esto es lo que se conoce como aprendizaje cognitivo
que remite a la información del cerebro y a los procesos de la mente.
El aprendizaje cognitivo remite a la suma de conocimiento
que el ser humano va a cumulando a lo largo de la vida. Es decir, a pesar del
conocimiento ya adquirido, cada día, el cerebro recibe nueva información que se
asienta en el cerebro. El ser humano recibe información a través de la
percepción de los sentidos, la memoria, el razonamiento y la comunicación. Toda
esa información pasa al cerebro. El conocimiento refleja la suma de información
generada a partir de la experiencia. En este sentido, el conocimiento sigue
siendo fuente de investigación porque existen muchas áreas desconocidas.
El conocimiento adquirido también modifica la conducta de
las personas, es decir, a través de la información mental el ser humano también
tiene una mayor toma de conciencia y capacidad de reflexión sobre sus
circunstancias. En este sentido, conviene destacar que el entorno en el que ha
nacido una persona y las vivencias que ha experimentado también influyen en su
forma de pensar y en su modo de ser.
Existen experiencias que pueden marcar de una forma especial
a una persona en tanto que ciertas vivencias pueden generar un antes y un
después en la vida de un ser humano. Una experiencia importante produce una
información determinada que se traduce en un aprendizaje cognitivo.
El aprendizaje cognitivo muestra cómo el ser humano puede
aprender una experiencia nueva partiendo desde cero o cómo es posible realizar
un aprendizaje de mucha complejidad. Los seres humanos no sólo pueden aprender
a través de las propias vivencias sino también, a través de la observación
compartiendo la vida con otras personas a través de la amistad. La comunicación
permite que dos personas puedan poner vivencias en común.
Sumar aprendizaje a la vida de una persona aporta autoestima
y una visión más amplia de la realidad en la toma de decisiones.

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